"Saber que todo lo que nos pasa es lo mejor que nos puede ocurrir”.

“Hacer realidad que vivir estimando a la gente es lo único que vale la pena en la vida”.
 
Pepe H

Historia y cultura

Jesús de Machaqa es una de las tres markas tradicionales, la más pequeña o sullka (Santiago de Machaqa es la mayor o jiliri, y San Andrés la intermedia o taypi). En mayo del 2002 y con más de 18.000 habitantes alcanzó la Ley de creación de la Sexta Sección Municipal (Municipio) de la Provincia Ingavi del Departamento de La Paz en Bolivia tras seis largos años de trámite. Situado geográficamente al nordeste del Río Desaguadero, a 21 kilómetros del Lago Titicaca y  a 120 de la ciudad de La Paz, ubicado en pleno altiplano entre 3.810 y 4.827 sobre el nivel del mar.

Aymara ChimpuLos orígenes de la Marka aymara de Machaqa se refieren a tiempos aún difíciles de determinar, las fuentes arqueológicas, lingüísticas y relatos míticos indican que existen evidencias de su origen en tiempos remotos. Pese a las limitaciones, se pueden seguir dos líneas de interpretación de su denominación:

     - por un lado, la línea de la constitución de un pueblo “nuevo” por Machaqa (Machaqa Marka significa el “pueblo nuevo”);

     - una segunda línea asociada a la mä chaka que significa “un puente”, podría ser puente entre las markas de Jesús y San Andrés de Machaqa sobre el río Desaguadero o referirse a la chakä-na (puente) o cruz andina de la cosmovisión tal como sugiere el historiador Roberto Choque.

Las Machaqas muestran los documentos a mediados del siglo XV, cuando se refieren a la legitimación de propiedad territorial con el pago de 32 cargas de oro en llama a la corona de España para consolidar su posesión de la Machaqa la Grande (San Andrés y Santiago) y Machaqa la Chica (Jesús de Machaqa).

Evidentemente, Machaqa es una parte de la cultura aymara, actualmente de mayor referencia. Hablar de los orígenes y la historia de esa cultura es extensa, tiene que ver al menos tres aportaciones:

a) Lingüística. La tesis aporta que aymara viene de la fusión de palabras: “jaya – mara – aru”, es decir, lenguaje humano milenario;

b) Narraciones mitológicas. “descendientes de la edad de la oscuridad, de la chullpa”.

c) Rastros arqueológicos. La huella humana en la piedra (publicado hace dos años en medios masivos de difusión), las obras y arquitectura de Qhunqhu Wankane, Tiwanaku y otras.  

La esencia de su identidad machaqueña no fue modificada a lo largo de la Colonia. De la misma manera la estructura de la Marka de Machaqa resistió a la creación de la República de Bolivia en 1825 y la consiguiente instalación del poder local, con la idea de homogeneizar las diversas expresiones de identidades. Ni las  persecuciones ocurridas a finales del siglo XIX, la invasión y masacre sufrida en 1921 y la revolución de 1952 y políticas posteriores, no la  han modificado sustancialmente

filosofiaLa lógica dual y complementaria, institucionalizada a través de las prácticas de servicio y el control social (kupi/ch’iqa, derecha/izquierda en la posición de las autoridades, alaya/aynacha, arriba/abajo en las posiciones territoriales), sigue vigente. Así como sigue latente la lógica global expresada en las prácticas de espiritualidad: la concepción y la práctica del thakhi o camino para “hacerse persona” (jaqïna) a través del servicio a la comunidad. La expresión de la cosmovisión aymara, por tanto, sigue vigente pese a las corrientes educativas homogeneizadoras. Se constata la adecuación y convivencia entre la identidad propia (tradicional) y las nuevas aportaciones (mundo moderno), vía perfecta para mantenerse constante como pueblo y cultura  sobre la base de la reafirmación de identidad.

Actualmente, Jesús de Machaqa está en proceso de reconstrucción de las dos parcialidades territoriales y la organización sociopolítica fragmentada por la idea del sindicalismo obrero como la vía válida desde el 52. La Central Agraria de Parcial Arriba y el Marka de Ayllus y Comunidades Originarias de Jesús de Machaqa (el primero sobre la base de tres ayllus originarios y el segundo con los nueve restantes). Jesús de Machaqa el más consolidado en torno al Kawilto (organización máxima), con cuatro cabezas y seguidamente por dieciocho jiliris responsables de cada ayllu, operan con una agenda marcada por las Comisiones de trabajo (normalmente seis) donde las instituciones de desarrollo colaboran con dichas comisiones.